Yo no creo en la política, creo en las personas: El fin de los acuerdos por debajo de la mesa
El Estado no es una torta para repartir. En 2026 acabaremos los acuerdos por debajo de la mesa para gobernar con los mejores, sin hipotecar el país a los politiqueros.
Desde que empezamos este camino hacia la Presidencia, los periodistas y los mismos caciques electorales me hacen constantemente la misma pregunta: "Santiago, ¿usted con qué políticos va a gobernar? ¿Va a trabajar con gente de este o de aquel partido?".
A ellos les doy una respuesta contundente:
A mí me importa un pepino el partido político de la gente. Yo no creo en la política tradicional, yo creo es en las personas.
El Estado no es una torta para repartir
Nos acostumbramos a un modelo perverso donde el candidato presidencial se sienta a negociar con los dueños de los partidos. Hacen acuerdos por debajo de la mesa, calculan cuántos votos les ponen, y a cambio entregan:
- Ministerios.
- Institutos.
- El presupuesto de la salud o la educación.
Ese modelo transaccional es exactamente la razón por la que en Colombia se roban la plata y las obras nunca se terminan.
Conmigo, ese chantaje se acabó. Se los digo mirándolos a los ojos: yo nunca voy a hacer un acuerdo con un equipo político o con una maquinaria simplemente para que me den su "apoyo". Yo no le voy a hipotecar el país a nadie para ganar unas elecciones.
El único filtro: Talento y decencia
En la Colombia-Empresa, vamos a administrar el Estado como se administran las organizaciones exitosas: contratando a los mejores, no a los más recomendados.
El filtro para trabajar en mi gobierno es uno solo, directo y gerencial. Si usted quiere entrar, es bienvenido si cumple con esto:
- Es un buen ser humano.
- Tiene el talento necesario.
- Le duele este país.
- Está genuinamente dispuesto a trabajar para sacar a 27.000.000 de colombianos de la pobreza.
Las puertas están abiertas para los que quieren construir. Pero si usted viene a mi gobierno enviado por un senador para cobrar el favor de la campaña, o si usted viene buscando cómo hacerse rico a costillas de los impuestos de la gente que trabaja, a mí no me interesa.
Llegó la hora de gobernar con los ciudadanos buenos y dejar a los politiqueros sin empleo.
En el 2026, el Estado vuelve a ser de la gente honrada.
Oportunidades y meritocracia para los colombianos;
balín para los bandidos.