Vivienda de Alto Nivel: Si Singapur pudo, nosotros también
En Colombia la vivienda social se volvió un negocio de baja calidad para enriquecer intermediarios. Mientras Singapur construye ciudades de alto nivel para su gente, aquí entregan casas mínimas y mal construidas. Es hora de elevar el estándar y devolver la dignidad a las familias colombianas.
Como gerente de esta empresa de 50 millones de accionistas, me indigna ver la diferencia entre la excelencia y la mediocridad.
Mientras en otros lugares del mundo la vivienda para la gente humilde es un motivo de orgullo, en Colombia la han convertido en un negocio de migajas para enriquecer a los mismos de siempre.
A los que me critican y dicen que no somos capaces de entregar cinco millones de viviendas, les respondo con hechos:
Si Singapur pudo hacerlo cuidando cada centavo
Colombia también puede.
En Singapur pudieron porque cuidaron cada centavo. Allá no hay corrupción y aquí nos sobran los bandidos.
Singapur: Donde el presupuesto sí se ve
En Singapur, el modelo de vivienda pública es de primer nivel.
Estamos hablando de desarrollos que alcanzan puntuaciones de calidad de 95 sobre 100, niveles que aquí solo se ven en edificios de lujo para los más ricos.
No son solo paredes; son ciudades integrales con:
- Parques urbanos.
- Instalaciones deportivas.
- Transporte y conectividad total.
- Espacios públicos de alta calidad.
Allá la vivienda es verdaderamente accesible: el precio no supera las cinco veces el ingreso anual de un hogar.
Además, están innovando con "ciudades bosque" que integran paneles solares y tecnología inteligente.
Eso es gerenciar con visión de futuro y respeto por el ciudadano.
Colombia: El negocio de la mediocridad
En contraste, la Vivienda de Interés Social (VIS) en nuestro país es el reflejo de la "alcahuetería estatal".
Bajo la excusa de "construcciones básicas", le entregan a la gente espacios de menos de 40 metros cuadrados, muchas veces construidos en zonas de riesgo o laderas inestables.
Las familias reciben sus casas "en gris": sin pisos, sin pintura y con fallas en los tubos porque usaron materiales de mala calidad.
El político y el contratista se quedan con la diferencia.
Eso no es vivienda digna; es un engaño a los sueños de los colombianos que sudan la camiseta para pagar una cuota.
Romper el sistema del "ladrillo barato"
En la Colombia-Empresa, vamos a elevar el estándar.
Construir 5 millones de viviendas es una meta técnica que requiere eliminar las coimas y aplicar eficiencia corporativa.
Mi compromiso es que el presupuesto se convierta en hogares de alta calidad, con entornos dignos y espacios verdes, no en chequeras para los bandidos.
La Justicia de Dios nos exige que el trabajador tenga un techo que lo proteja, no una estructura que sea un riesgo.
Vamos a traer tecnología de construcción masiva para que el costo baje por eficiencia y no por sacrificar la calidad.
Si Singapur pudo siendo una isla pequeña, nosotros, con toda nuestra tierra y talento, no tenemos excusas.
Resultados para los colombianos
Yo ya sé generar riqueza y atraer inversión de clase mundial.
Sé que cuando se cuida el centavo y se elimina al intermediario corrupto, la plata rinde para todos.
No vamos a entregar casas de cartón para la foto del ministro.
Vamos a entregar activos de valor para sus dueños: ustedes.
En 2026 el techo de su familia deja de ser una promesa de campaña
y se convierte en una realidad de primer mundo.
Dignidad para el socio. Cárcel para el corrupto.