Sin justicia no hay país viable: Por qué debemos modificar la Constitución

Colombia tiene una impunidad cercana al 95%. Para recuperar la confianza en el Estado y proteger a los ciudadanos, es necesario reformar el sistema judicial desde la raíz. Sin justicia firme contra la corrupción, ningún país puede prosperar.

Sin justicia no hay país viable: Por qué debemos modificar la Constitución

Colombia tiene un problema de diseño estructural que no se arregla con paños tibios.

Hoy, nuestra justicia tiene una impunidad del 95%. Eso significa que el sistema no está roto; está funcionando exactamente para lo que fue diseñado: para proteger al delincuente y dejar al ciudadano de bien totalmente desamparado.

Como gerente de esta empresa de 50 millones de accionistas, que son los colombianos, les digo que no podemos seguir operando bajo un contrato social que premia al bandido.

Para que Colombia funcione

tenemos que romper el sistema desde su raíz.

Hay que modificar la Constitución, puntualmente en el tema de justicia.

Pena de muerte para los corruptos

Mi propuesta es clara y radical: cero impunidad.

En mi gobierno, vamos a implementar la pena de muerte para los corruptos.

Muchos se escandalizan, pero yo les pregunto:

¿Qué es más escandaloso: una ley severa contra la corrupción o que un político se robe la plata de los niños, de la salud y de las carreteras sin que le pase nada?

El corrupto no solo roba dinero; roba vidas y destruye el futuro de 55 millones de personas.

El que decida traicionar la confianza de los socios de esta nación debe saber que enfrentará las consecuencias más extremas que la ley permita.

Una verdadera división de poderes

Hoy no tenemos una división de poderes; tenemos una "monarquía política" donde muchos se cuidan la espalda entre ellos.

La reforma constitucional que propongo busca generar una independencia real, donde el juez no le deba el puesto al congresista y donde la ley se aplique por igual, desde el gerente de la nación hasta el último funcionario.

Necesitamos un sistema judicial que actúe con la precisión y la firmeza de la Justicia de Dios.

En la Colombia-Empresa, el que la hace, la paga.

Sin una justicia que dé miedo al bandido, nunca tendremos la paz y la productividad que este país merece.

Limpiar la casa desde los cimientos

Modificar la Constitución no es un capricho; es una necesidad urgente para recuperar la soberanía de los ciudadanos.

No podemos pretender ser una nación de primer mundo si permitimos que los encargados de administrar nuestros recursos sigan siendo socios del crimen.

Yo no vengo a hacer política tradicional; vengo a poner orden.

Y el orden empieza por garantizar que el que le robe a los colombianos, que lo coja confesado.

En 2026 la justicia deja de ser un juego de políticos

y se convierte en la espada de los ciudadanos de bien.

Pena capital para el corrupto. Respeto total para los accionistas.