Por qué dejé todo por Colombia: Un mandato de Dios para rescatar a 27 millones de pobres

Dejé mi comodidad y mis empresas por un mandato de Dios: usar mi capacidad gerencial para rescatar a 27 millones de colombianos de la pobreza. En 2026, recuperaremos nuestro país.

Por qué dejé todo por Colombia: Un mandato de Dios para rescatar a 27 millones de pobres

Quiero ser honesto: a mí nunca me gustó la política. Siempre me pareció un mundo sucio, lleno de mentiras, donde la regla general es que la gente entra a robar, a engañar y a aprovecharse de los demás. Yo tenía mi vida hecha, mis empresas funcionando y mi familia tranquila. No tenía ninguna necesidad de meterme en este nido de víboras.

Una verdad innegable:

Pero hay momentos en la vida donde uno no elige su camino, el camino lo elige a uno.

El llamado a la justicia divina

Hace un tiempo, tuve una revelación, un sueño a través de Dios que me cambió la vida por completo. En ese momento, Él me mandó a que dejara toda mi comodidad atrás con un propósito muy claro.

Me hizo entender que el talento que Él me había dado durante toda mi vida, esa capacidad gerencial para:

  • Atraer dinero.
  • Crear empresas.
  • Generar riqueza.

No me lo había dado para quedarme cruzado de brazos mientras mi país se caía a pedazos. Me lo dio para que lo usara al servicio de los demás. Me mandó a llevar justicia divina a Colombia.

El talento al servicio de los olvidados

La verdadera justicia divina en la tierra no es dar discursos vacíos; es lograr que la gente tenga con qué comer, con qué educar a sus hijos y con qué vivir dignamente.

Por eso asumí este reto. Absolutamente todo lo que estamos haciendo en esta campaña, cada ciudad que recorremos y cada insulto que recibimos de la clase política tradicional, lo soportamos por una sola razón: por la pasión inquebrantable de ayudar a 27 millones de pobres que el Estado dejó tirados.

Yo no vengo a ser un político más. Vengo a cumplir un propósito superior, usando el don de la gerencia para arrebatarle el país a los corruptos y devolvérselo a nuestra gente.

En el 2026, la justicia divina llega a Colombia.

Verdadera riqueza y platica para 27 millones de colombianos.