Mi política exterior: Más ventas para Colombia
Mi política exterior no será de discursos ideológicos, sino de resultados comerciales. En 2026, dejaremos de exportar materias primas para vender productos con valor agregado y generar riqueza real.
Muchos me preguntan qué voy a hacer con la situación política de otros países. Mi respuesta es una sola: yo no voy a ir a arreglarle el cuento a otros si es que yo aquí estoy pasando aceite.
Las guerras las tengo aquí adentro, en nuestro propio territorio, y mi prioridad absoluta es arreglar este berenjenal para mis 50 millones de socios.
Como gerente de esta gran corporación llamada Colombia
Mi interés en las relaciones internacionales es uno solo: ser el mejor vendedor de nuestro país ante el mundo.
La diplomacia de mi gobierno no será para ir a dar discursos ideológicos en foros que no sirven para nada; será una diplomacia netamente comercial y de resultados.
Colombia: Una fábrica de valor, no solo una cantera
Llevamos décadas vendiendo nuestras bendiciones como si fueran sobras. Exportamos petróleo, carbón y café como simple materia prima, para que otros los procesen y nos los vendan de vuelta diez veces más caros. ¡Eso se acaba en el 2026!
Mi función como "Gerente de Ventas" de la nación será abrir las puertas de los mercados más grandes del mundo, pero bajo una nueva regla: valor agregado.
- No vamos a vender solo el grano de café; vamos a vender la marca, el proceso y la tecnología.
- Vamos a convertir a nuestros campesinos en empresarios globales que exporten productos terminados con el sello de calidad de la Colombia-Empresa.
Menos burocracia internacional, más inversión
He pasado mi vida atrayendo capital. Ya le traje a este país más de 500 millones de dólares en inversión extranjera porque sé cómo generar confianza en los mercados. Esa misma disciplina la voy a aplicar desde la presidencia.
No necesito que me inviten a banquetes presidenciales; necesito que los inversionistas vean en Colombia el lugar más seguro y rentable para poner su dinero.
Mientras los políticos de siempre se la pasan hablando con parásitos burocráticos, yo estaré pidiendo citas con los presidentes de las corporaciones más grandes del mundo para venderles lo que nuestros campesinos producen. Mi socio es Dios, y Su justicia nos exige que el trabajo de nuestra gente sea bien pagado en todo el planeta.
Resultados para el bolsillo del colombiano
La política exterior debe reflejarse en su bolsillo. Si yo salgo al mundo a vender a Colombia, es para que el dinero llegue directo a la inversión social, a la seguridad y a la tecnología.
No vamos a gastar ni un peso de los accionistas en causas ajenas hasta que no tengamos nuestra casa en orden y a nuestros criminales bajo control.
En el 2026, el presidente deja de ser un burócrata
para ser el gerente que vende a Colombia ante el mundo.
Productos con valor, riqueza para el socio.