Lo único que le rescato a Petro: Poner al pobre de primero (pero con resultados, no con discursos)
Rescatamos la intención de priorizar al pobre, pero su ejecución, el fortalecimiento criminal y el gasto fiscal fueron un desastre. En 2026 traeremos resultados reales, autoridad y riqueza.
Cuando en las entrevistas me preguntan si hay algo, por mínimo que sea, que yo continuaría del gobierno de Gustavo Petro, mi respuesta suele sorprender a muchos. Yo soy un gerente, y los gerentes no sufrimos de fanatismos ciegos; sabemos analizar qué metas son correctas, aunque la ejecución haya sido un rotundo fracaso.
La única política que yo replicaría de este gobierno es intención de poner al pobre en el primer lugar de la agenda nacional.
La buena intención no basta cuando la gerencia es un desastre
El objetivo de hacer que los más vulnerables se sientan por fin parte de una sociedad rica y próspera es noble y necesario. El gran problema de Petro es que tuvo la intención, pero no lo logró. La forma en cómo él ha tratado de hacerlo ha sido un absoluto desastre.
Se quedó en el discurso de balcón, mientras sus políticas permitieron el fortalecimiento de la criminalidad, aumentaron el gasto sin responsabilidad fiscal y atacaron al sector productivo. En la política, de buenas intenciones están empedrados los caminos hacia el fracaso.
De la retórica a la realidad: Riqueza y orden
En la Colombia-Empresa, poner al pobre en el primer lugar no va a ser un discurso populista, va a ser una realidad matemática y gerencial.
Nosotros vamos a generar condiciones verdaderas de creación de riqueza y bienestar social. Pero quiero ser muy claro: para que haya plata para sacar a esos 27 millones de colombianos de la pobreza, primero tenemos que limpiar la casa.
Por eso, nuestro programa social más grande será la aplicación de la justicia real. Aquí el que la hace, la paga. La plata que hoy se roban los mismos de siempre, mañana será el capital semilla para que nuestra gente progrese.
En el 2026, pasamos del discurso a los resultados.
Balín para los bandidos,
generación de riqueza y bienestar real para los colombianos.