Las instituciones no son el problema, es el sistema de la Impunidad

Las instituciones no están podridas, están secuestradas por un sistema político que convirtió la impunidad en negocio. En 2026 liberaremos al Estado con meritocracia y balín para los bandidos.

Las instituciones no son el problema, es el sistema de la Impunidad

A los colombianos les viven diciendo que nuestras instituciones están podridas. Yo, como empresario y ciudadano, siempre lo he dicho con total claridad: a mí no me vengan con el cuento de que el gobierno no ataca a los bandidos por falta de capacidad.

La triste y cruda verdad:

El gobierno no ataca a los bandidos porque los bandidos, hoy en día, hacen parte integral del gobierno.

Pero quiero hacer una separación gerencial muy importante. Las instituciones de nuestro país no son malas.

El secuestro burocrático de nuestra gente

Si usted mira a nuestra Policía Nacional, a nuestras Fuerzas Militares, a la Procuraduría o a la Contraloría, su diseño y su misión no están mal. Cuando vemos casos de corrupción ahí adentro, las instituciones no son las culpables. Yo me atrevo a decir que, en muchos casos, ni siquiera la persona de base es la culpable absoluta, porque a esa persona le toca adaptarse a un sistema perverso para poder sobrevivir.

Miren cómo funciona la trampa del sistema político actual: para que un profesional pueda acceder a un cargo en un ente de control, tiene que llegar con la bendición y la recomendación de un político. Y cuando ese profesional por fin se sienta en su escritorio, el político lo llama y le dice:

"Oiga, recuerde que usted es empleado mío; cuidadito me investiga a mis alcaldes y a mis concejales".

Eso no es servicio público, eso es una extorsión. Han convertido a nuestras instituciones en guardaespaldas privados de los corruptos.

La impunidad como modelo de negocio

El gran problema de fondo, la enfermedad mortal de este país, se llama IMPUNIDAD.

A los colombianos los tienen engañados creyendo que las leyes son débiles por error. ¡Falso! Los políticos tradicionales, esos mismos que llevan décadas en el Congreso, crearon intencionalmente una justicia que les permite ser bandidos sin ningún problema.

Diseñaron un andamiaje legal diseñado para garantizar que robarse la plata de nuestros impuestos sea un negocio inmensamente rentable y de muy bajo riesgo, lleno de:

  • Vacíos legales.
  • Rebajas de penas.
  • Vencimiento de términos.

En la Colombia-Empresa vamos a romper esa cadena. Vamos a liberar a nuestras instituciones del chantaje político mediante la verdadera meritocracia y el uso de la tecnología. Los funcionarios le van a responder al país, no al cacique de turno. Le vamos a subir el riesgo al delito hasta que a nadie le queden ganas de robarse un solo peso.

En el 2026, rescatamos nuestras instituciones.

Orden y libertad para los colombianos;

balín para los bandidos.