La hipocresía de la droga: Paz y billete para el capo, cárcel para el campesino

Acabaremos con la hipocresía política que legisla contra el narcotráfico de día y lo financia de noche. En 2026, daremos inversión al campesino y justicia radical al verdadero narcotraficante.

La hipocresía de la droga: Paz y billete para el capo, cárcel para el campesino

Los colombianos estamos cansados de la doble moral con la que se maneja este país, especialmente cuando se trata del negocio del narcotráfico.

Aquí hablamos de la droga y enseguida salen los políticos de siempre a rasgarse las vestiduras, gritando que cómo vamos a hablar de legalización o de cambiar la estrategia, muertos del miedo por lo que diga o castigue Estados Unidos.

Pero vamos a decirnos las verdades en la cara: para nadie es un secreto que hay más de un congresista en este país que consume cocaína.

Esa es la hipocresía de nuestra clase política:

Legislan de día contra el narcotráfico y lo financian de noche.

El castigo siempre es para el más débil

Mientras en Bogotá debaten con la barriga llena, ¿qué le vamos a decir a un campesino del Cauca?

Ese hombre que está allá metido en la montaña no cultiva porque sea un bandido ni porque quiera hacerse millonario; cultiva porque el Estado lo abandonó, porque los grupos ilegales le ponen un fusil en la cabeza y porque no tiene otra alternativa para llevarle un plato de comida a sus hijos.

Si en esas zonas no hay vías, no hay crédito, no hay escuelas y lo único que prospera es la minería ilegal y la coca, ¿de qué pretenden que vivan? El Estado parásito no les da soluciones, pero sí les manda todo el peso de la ley.

La balanza torcida de la justicia

El gran drama de este berenjenal es que en Colombia y en el mundo, ser un bandido con poder parece un buen negocio. Miremos el panorama internacional: vemos casos absurdos donde hasta presidentes como Donald Trump le perdonaron la vida a narcotraficantes de Honduras.

Ese es el mensaje que le estamos dando al mundo: justicia severa y plomo para los más pobres, pero billete y paz para los poderosos. Eso en mi gobierno se acaba.

Gerencia, campo y justicia radical

En la Colombia-Empresa, vamos a diferenciar al criminal del trabajador que está acorralado.

  • Al campesino, inversión real: No le vamos a mandar el helicóptero a fumigarle la esperanza; le vamos a mandar maquinaria, tecnología, vías terciarias y compra asegurada de sus cosechas lícitas. Vamos a hacer que sembrar comida sea más rentable que sembrar coca.
  • Al capo y al corrupto, mano de hierro: Para el verdadero narcotraficante, para el financiador y para el político que se lucra de este negocio manchado de sangre, no habrá mesas de paz ni negociaciones. Para ellos solo habrá Pena Máxima y justicia implacable.

En el 2026, la ley deja de ser una telaraña que solo atrapa a los débiles.

Inversión y dignidad para nuestros campesinos,

justicia radical para el verdadero bandido.