El pena máxima para el corrupto no es matar, es salvar a Colombia

La política tradicional nos ha condenado a ser un país violento por dárselas de garantistas. En 2026 modificaremos la Constitución: pena de muerte exclusiva para políticos corruptos.

El pena máxima para el corrupto no es matar, es salvar a Colombia

Hay debates que la política tradicional no quiere tocar porque les da pavor que la ley los alcance. Hoy quiero hablarles de frente sobre una decisión radical que va a arreglar a Colombia en 180 grados: la pena de muerte para los corruptos.

Nuestra propuesta es clara y directa. Solamente incluiríamos un cambio en la Constitución: quitamos la prohibición del artículo 11 y ponemos la pena de muerte para los que se roban la plata pública.

Mucha gente se asusta y cree que esta medida es salir a asesinar a todo el mundo.

No se equivoquen, la pena de muerte salva vidas.

Países como Estados Unidos, China y Singapur han demostrado que cuando se implementa con firmeza, lo que se hace es proteger a la gente honesta.

La matemática de la justicia genuina

Con una justicia implacable pasa algo muy interesante: matamos a uno y no matamos a dos, porque los demás bandidos se dan cuenta de que genuinamente la justicia está funcionando y dejan de robar. El miedo los paraliza.

A mí me han cuestionado diciendo: "Santiago, pero es que con eso que usted propone estamos retrocediendo en lo que hemos avanzado". Y yo les respondo con la dolorosa realidad de nuestras calles:

¿A ustedes les parece que vamos "avanzando" cuando en zonas como el Catatumbo asesinan a 190 personas por cada 100 mil habitantes? ¿Les parece un éxito que en promedio en Colombia nos maten a 35 personas por cada 100 mil habitantes, mientras en países como Singapur, China o Japón la tasa es de menos de 1 por cada 100 mil?

¿Quién está retrocediendo realmente?

Los países que han implementado castigos severos han pacificado sus calles. Nosotros, por el contrario, por dárnoslas de garantistas con el delincuente de cuello blanco, estamos condenando a nuestra gente a la muerte y a la pobreza extrema.

En la Colombia-Empresa, robarse la salud, la alimentación o la seguridad de los ciudadanos es un acto imperdonable:

  • El corrupto no es un simple ladrón.
  • Es un asesino que mata de hambre a los niños.
  • Es quien deja sin futuro a los jóvenes.

En el 2026, dejamos la hipocresía.

Justicia definitiva para el corrupto,

seguridad y vida para los colombianos.