El fin del "que robe pero que haga": Se les acabó la guachafita a los clanes políticos
No toleraremos más el dicho mediocre de "que robe pero que haga". En 2026 se les acaba la monarquía a los clanes políticos; exigiremos obras completas y cárcel para el bandido.
En este país hemos llegado a un nivel de descaro tan grande, que cuando uno sale a decirle a los políticos bandidos lo que realmente son, resulta que casi salimos nosotros a deberles. Se ofenden, se indignan y se hacen las víctimas en los medios de comunicación, cuando son ellos los que llevan toda la vida robándose la plata del pueblo y empobreciendo a nuestra gente.
Ese cinismo ha contagiado a nuestra sociedad, y es hora de hablar claro.
Yo no estoy de acuerdo y jamás voy a validar ese dicho mediocre que nos metieron en la cabeza:
Justificar a los bandidos diciendo "que roben, pero que hagan". ¡No, señor!
Cero tolerancia con la doble moral
En la Colombia-Empresa los recursos son sagrados. En el sector privado, si un empleado se roba un peso, se va a la cárcel; pero en el Estado, si un político se roba miles de millones pero entrega un pedazo de calle mal pavimentada, lo aplauden. Tenemos que acabar con esa doble moral de raíz.
La obligación de todo gobernante es hacer las obras, entregar resultados y proteger a la gente, ¡sin robarse un solo centavo! Permitir que el político robe a cambio de migajas es condenar a nuestras familias a la miseria eterna.
El 2026 es el fin de la monarquía política
A todos esos clanes políticos que se han creído los dueños del país, que llevan más de 200 años pasándose el poder de abuelos a padres y de padres a hijos para aprovecharse de los colombianos, sépanlo bien: conmigo se les va a acabar esa guachafita.
A mí no me tiembla el pulso ni les debo favores. En el 2026 llega a Colombia una gerencia implacable, le guste a quien le guste:
- Viene la justicia divina y terrenal para limpiar la casa.
- Vamos a recuperar lo que nos pertenece.
En el 2026, cortamos de raíz la corrupción de siempre.
Platica, obras completas y tranquilidad para los colombianos;
castigo para el bandido de cuello blanco.