El derecho sagrado a defendernos: Se acabó la indefensión ciudadana
El Estado fracasó en protegernos mientras los políticos andan blindados. En 2026 devolveremos a los colombianos el derecho a defenderse y respaldaremos a la víctima frente al delincuente.
Si hay un tema que pone nerviosos a los políticos tradicionales y a los falsos moralistas, es hablar de frente sobre la legítima defensa. Ellos prefieren mantener al ciudadano de a pie totalmente desarmado, asustado y vulnerable, mientras ellos andan por las calles en camionetas blindadas y rodeados de esquemas de seguridad que nosotros mismos les pagamos.
En la Colombia-Empresa vamos a hablar con la cruda realidad de la calle:
Nuestra postura innegociable:
Yo apoyo firmemente el derecho a defendernos, muchísimo más cuando tenemos un Estado que ha sido un rotundo fracaso y un ineficiente a la hora de cuidar la vida de los colombianos.
El delincuente es cobarde: La disuasión funciona
La delincuencia en Colombia se ha salido de control porque el bandido sabe que la víctima está indefensa. Juegan sobre seguro.
Pero yo creo profundamente en una regla básica de la vida: cuando el agresor sabe que el otro también sangra si le toca defenderse, la violencia disminuye drásticamente.
Hoy en día se abusa mucho del ciudadano honrado, del trabajador y de las mujeres, precisamente porque a la gente se le ha quitado la capacidad y el derecho de protegerse. El criminal ataca cuando el riesgo es cero.
Si le subimos el riesgo al delincuente y le devolvemos a la gente buena la posibilidad de defender su vida y su patrimonio, los bandidos lo van a pensar dos veces antes de salir a atracar.
Herramientas para sobrevivir
No podemos seguir dependiendo de la utopía de que un policía va a aparecer mágicamente en el segundo exacto en que nos van a hacer daño. Esa no es la realidad de nuestro país.
Nosotros necesitamos que nuestra sociedad despierte. Necesitamos que nuestros jóvenes adquieran:
- Carácter.
- Disciplina.
- Absolutamente todas las herramientas a su disposición para que puedan subsistir y protegerse frente a los abusadores de este mundo.
Todo esto, independientemente de si el Estado en algún momento está o no está para ayudarlos.
Un Estado gerente no le amarra las manos a su gente buena. Un Estado gerente castiga al criminal y respalda a la víctima que se defiende.
En el 2026, le devolvemos la autoridad y la seguridad a nuestra gente.
Libertad para defendernos, justicia para los colombianos,
y balín para los bandidos.