Conozco el dolor de frente: Por qué no le tengo miedo a los bandidos
A mis 15 años, la violencia me arrebató a mis mejores amigos y me quitó el miedo para siempre. En 2026, enfrentaremos a los bandidos con toda la fuerza del Estado.
A lo largo de esta campaña, mucha gente se me acerca y me pregunta: "Santiago, con esas propuestas tan radicales contra los corruptos y el crimen, ¿usted no tiene miedo de que le hagan algo?".
Hoy quiero responderles a todos los colombianos mirándolos a los ojos:
No, no les tengo miedo.
Yo sé muy bien de lo que son capaces los criminales. Yo tuve que vivir uno de los momentos más oscuros de nuestra historia, sufriendo en carne propia la maldad de esos bandidos que desde hace décadas tienen secuestrado a nuestro país.
La noche que me quitó el miedo
Cuando yo apenas tenía 15 años, a mis tres mejores amigos los mataron en un bar. Hasta el día de hoy no se sabe con certeza si fue una orden de Pablo Escobar o de quién fue. Ese día, los asesinos pintaron en las paredes una frase que decía "los ricos también lloran". El único objetivo de esa masacre era matarlos por matarlos, regar sangre para sembrar terror.
Ver la vida y la muerte de frente a una edad tan temprana marca el alma para siempre. En medio de ese dolor, yo entendí algo fundamental que rige mi vida hasta hoy:
Entendí que morir es olvidar y vivir es recordar.
Un compromiso inquebrantable con nuestra gente
Por eso yo no le tengo miedo a la muerte. El miedo se me quitó el día que tuve que despedir a mis amigos. A mí no me van a intimidar con amenazas, ni los políticos corruptos ni los capos del narcotráfico, porque yo sé por qué estoy peleando.
Estoy peleando para que ningún joven colombiano tenga que enterrar a sus amigos por culpa de un Estado débil que no supo protegerlos.
No me voy a arrodillar ante los que se creen los dueños de este país. Mi misión es clara:
- Mi vida está al servicio de una causa más grande.
- De la mano de Dios, vamos a limpiar a Colombia de quienes nos han robado la paz y el futuro.
En el 2026, enfrentamos a los bandidos sin miedo y con toda la fuerza de la ley.
Memoria para los que se fueron,
castigo para los violentos y tranquilidad para los colombianos.