Con la justicia no se negocia: El fracaso histórico de conversar con los bandidos

En la Colombia-Empresa no negociaremos con criminales como lo hicieron los gobiernos anteriores. En 2026 impondremos la ley y la autoridad sin mesas de diálogo inútiles.

Con la justicia no se negocia: El fracaso histórico de conversar con los bandidos

A mí sí me asombra cómo hoy en día hay candidatos a la presidencia, como Abelardo de la Espriella, proponiendo que la crisis de inseguridad que vivimos hay que arreglarla de forma "concertada" y de una manera "conversada". Parece que a algunos se les olvidó por completo la historia de este país y lo que nos ha dejado ese sucio negocio entre el Estado y los bandidos.

Yo quiero dejar una regla de oro absolutamente clara para la Colombia-Empresa:

¡Negociar con la justicia, NO! Con la justicia no se negocia bajo ninguna circunstancia.

La historia de un fracaso repetido

Los colombianos estamos mamados de que nos vendan el mismo cuento de la paz conversada para terminar siempre peor. Miremos los hechos con objetividad gerencial:

  • El expresidente Uribe negoció con los paramilitares.
  • El expresidente Santos negoció con las FARC.
  • Y ahora el presidente Petro decidió sentarse a negociar con todos los criminales al mismo tiempo.

¿Y cuál ha sido el resultado de tanta "concertación"? Hoy, Colombia es un país muchísimo más inseguro, violento y extorsionado que hace 20 o 30 años.

Cada vez que el Estado se sienta a tomar tinto con un criminal, lo único que hace es darle tiempo para fortalecerse, lavar su plata y volver a delinquir burlándose de las víctimas.

La ley se impone, no se dialoga

Un gerente no se sienta a conversar amablemente con el delincuente que está quebrando su empresa, extorsionando a sus trabajadores o robando a sus socios. A ese delincuente se le aplica todo el peso de la ley. La justicia no es un acuerdo de voluntades ni una mesa de concertación; es una línea roja innegociable que el Estado tiene la obligación de hacer respetar.

Nosotros venimos a acabar con ese negocio de la impunidad. No me va a temblar la mano para aplicar la autoridad que este país lleva décadas pidiendo a gritos.

En el 2026, viene la justicia divina a Colombia y vamos a romper el sistema de raíz.

Cero mesas de negociación, balín para los bandidos

y verdadera paz para nuestra gente. ¡Que mi Dios los bendiga!