Cero guerras ideológicas, 100% negocios: Las relaciones internacionales en la Colombia-Empresa
Las relaciones internacionales no son para peleas ideológicas, sino para hacer negocios. En 2026 implementaremos una diplomacia estrictamente comercial y exportaremos nuestros servicios de seguridad al mundo.
Si hay algo que demuestra la desconexión total de la clase política con la realidad del país, es la forma en la que manejan las relaciones internacionales. Tenemos presidentes que se la pasan:
- Peleando con otros mandatarios por ideología.
- Rompiendo relaciones diplomáticas como si estuvieran en un colegio.
- Metiendo a Colombia en conflictos ajenos mientras nuestra propia gente se muere de hambre.
Yo les hablo desde la gerencia pura y dura:
Yo no me meto en guerras ni en los problemas de los otros países. La relación de un verdadero presidente de la República tiene que ser genuina y estrictamente comercial.
Las embajadas son para vender, no para pelear
A mí no me interesan las ideologías de los vecinos; a mí me interesa si nos compran nuestros productos o no.
Un país no se hace rico comprando peleas internacionales que no le corresponden. Yo no me voy a meter en ese cuento de conflictos lejanos ni a darmelas de salvador del mundo, porque eso no le genera un solo peso de riqueza al país.
Con los inmensos problemas de inseguridad, corrupción y atraso que tenemos aquí adentro, no tiene ningún sentido gerencial ponerse a gastar tiempo y recursos pensando en los problemas de los demás. Primero arreglamos nuestra casa, primero sacamos a nuestros 27.000.000 de compatriotas de la pobreza.
Nuestros soldados: Los mejores del mundo, al servicio de la rentabilidad
Ahora bien, voy a serles muy sincero y muy directo sobre cómo vamos a manejar nuestras capacidades estratégicas. En Colombia, tenemos a los mejores soldados, comandos y policías del mundo entero. Son profesionales de élite insuperables en el terreno.
En mi gobierno, vamos a preparar, tecnificar y pagarle como se debe a nuestro Ejército. Y si hay países aliados que tienen un caos en seguridad, que no saben cómo combatir el crimen y que nos quieran comprar esos servicios tácticos y de asesoría, con mucho cariño se los vendemos.
Les ayudamos a arreglar el berenjenal que tengan en sus territorios, pero bajo un modelo de exportación de servicios, facturando y trayendo esos recursos para inyectarlos en la economía de nuestro país. Colombia dejará de ser el peón en las guerras de otros para convertirse en una potencia que exporta soluciones de alta seguridad.
En el 2026, pasamos del activismo internacional a la verdadera diplomacia comercial.
Riqueza para nuestra nación, negocios para los colombianos
y balín para los bandidos.