Bandidos disfrazados de empresarios: Se les acabó el negocio con la plata de los colombianos
En 2026, el Estado dejará de arrodillarse ante los grandes cacaos y contratistas corruptos. Aplicaremos penas máximas e intervendremos sus bienes para devolverle las obras a los colombianos.
A los colombianos nos han metido un cuento muy peligroso. Nos han hecho creer que cualquiera que tenga mucha plata y contratos con el Estado es un ejemplo a seguir.
Pero en la Colombia-Empresa vamos a decirnos las verdades en la cara:
La advertencia para las élites corruptas:
En nuestro país tenemos a muchos bandidos disfrazados de empresarios, y se les va a acabar la guachafita de llenarse los bolsillos con la plata de los pobres.
El mito de los intocables
Vamos a poner las cartas sobre la mesa con un ejemplo claro, hablando de uno de los hombres más ricos del país y de los mayores contratistas de carreteras: Luis Carlos Sarmiento Angulo.
A usted le pregunta a los círculos de poder, a los políticos y a otros empresarios, y todos bajan la cabeza y le dicen que él es el "ultra empresario". Pues no, señores. Para mí no es un empresario, es alguien al que se le ha entregado plata de los colombianos y no ha dado buenos resultados.
A este señor se le cayó el puente de Chirajara en pedazos, y las carreteras que maneja hoy en día tienen absolutamente jodida a la gente de Bogotá y a los transportadores. Esa no es la gestión de un empresario exitoso, es la obra de alguien a quien no le importa el país.
La plata aparece porque aparece
Si ante este desastre, Sarmiento Angulo o cualquier otro mega-contratista viene a decirme que no tiene plata para arreglarle a Colombia el berenjenal en el que nos tiene metidos, yo no le voy a creer, sabiendo los activos que tienen, si no me responde por las carreteras, vamos a hacerlos responder.:
Así de sencillo. Como Estado le aplico la ley:
- Le intervengo los bienes.
- Arreglo las carreteras que usted dejó tiradas.
- Y lo que sobre, si es que sobra algo, se lo devuelvo.
Un Estado con pantalones no se deja chantajear por ningún grupo económico.
La misma condena para el cuello blanco
No podemos permitir que esta guachafita continúe. El que se roba la plata de las obras públicas o entrega infraestructura podrida, está jugando con la vida de nuestra gente.
Por eso mi postura es radical y no tiene marcha atrás: en mi gobierno propondremos las penas máximas, incluyendo la pena de muerte, para los bandidos que se aprovechan de los colombianos más pobres. Y que quede muy claro, eso significa que la justicia será igual de letal para los políticos corruptos y para los mega-empresarios que resulten ser corruptos.
En el 2026, el Estado deja de arrodillarse ante los cacaos.
Obras terminadas y plata que rinde para los colombianos,
y balín sin contemplación para los bandidos de cuello blanco.